Se escapo en el último suspiro
Salimos masticando bronca, en este empate en 1 frente a River. Con un buen primer tiempo, donde abrimos el marcador con gol de Marco Perez, y un muy flojo segundo tiempo, donde el equipo se retrasó demasiado, terminamos dejando dos puntos en el camino, en el tiempo de descuento.
Seguramente todos los medios deben andar diciendo que el resultado fue justo. Que nosotros jugamos bien el primer tiempo y que ellos fueron superiores en el segundo. Pero me voy a tomar el atrevimiento de discutir esa aseveración. Es cierto que River jugó mejor los segundos 45 minutos; es cierto que nosotros defendimos muy atrás en el campo; y también es cierto que en el segundo tiempo River tuvo muchas chances de gol. Pero también hay otra cuestión. La claridad de las situaciones de gol que desperdiciamos fueron cualitativamente muy superiores a las chaces de gol del equipo visitante. El mano a mano de Perez, con traka entrando solo por el medio y que fue una masita que Vega pudo contener; el tiro de Chirola que sacó el defensor millonario ante la atenta mirada del arquero; la de Straqcualursi, tras un pase de Castro que no se pudo acomodar para pegarle con fuerza y que la pelota terminó mansita, nuevamente, en las manos del uno visitante, fueron mucho más peligrosas que las jugadas creadas por River, que eran más bien centros peligrosos, tiros libres y tiros de media distancia. Claro que después viene un programa de televisión y te computa como igual un tiro de lejos que tapa el arquero sin problemas a un mano a mano y con eso te hablan de merecimientos.
Lo concreto es que Gimnasia sufrió ayer un viejo mal. No puede aguantar el resultado. O más puntual, referido a varios partidos de este torneo: ni liquida los partidos, ni resiste el resultado. Con Godoy Cruz, tuvimos dos mano a mano muy claras de Villar, y terminamos perdiendo el partido. Con Tigre arrancamos ganando y lo terminamos empatando 1 a 1. Ayer igual. Con Racing, terminamos sufriendo mucho más de lo debido, y habiendo tenido posibilidades de contragolpear y darle finiquito al pleito. Banfield el torneo pasado salió campeón solo por saber aguantar los resultados, porque un gol por partido hacía. Nosotros, excepto la primer fecha, hicimos goles todos los partidos. Pero nos hicieron goles todos, salvo Racing.
Los dos puntos que dejamos en el camino eran vitales. Nos permitía revalorizar el empate en cancha de Tigre, tener un 100% de eficacia jugando de local y, sobre todo, ponernos a tiro de dos competidos directos: las dos academias. Pero también hay que pensarlo desde la proyección de puntos que necesitamos de acá al final del torneo. Yo creo que necesitamos hacer 33 puntos en las 19 fechas (un desafío ambicioso teniendo en cuenta que el torneo pasado hicimos 13) que se lograría ganando todo de local -9 partidos- y al menos dos de visitante -ahora necesitamos 3 triunfos de visitante para compensar el empate de ayer-. Y en la proyección, con el 30% del torneo disputado, tendríamos que tener 11 puntos. Tenemos 8. Estamos por debajo de la línea de flotación. Con los dos puntos que se escaparon ayer, tendríamos 10, lo que sería estar aproximadamente cumpliendo el objetivo. Hoy por hoy, proyectamos una campaña de 24 puntos, y con eso no alcanza. Pero bueno, lo hecho, hecho está, y solo queda en sumar más en lo que queda.
De ahora hay que empezar a sumar de a tres, y se vienen dos rivales directos. Chacarita el jueves, que viene siendo un equipo muy duro, y Central el lunes. Próxima estación… esperanza.



